Día de la Educación Vial: jugar para aprender desde pequeños

Hoy y desde 1925 es el día del Camino y de la Educación vial en Argentina. En Roca distintos espacios educativos trabajan sobre las normas viales para concientizar a la sociedad y para disminuir los accidentes.

Enseñar a las niñas y niños sobre educación vial desde pequeños para que logren aprehender a través del juego y las acciones sobre seguridad vial.

Paola Badaracco es profesora de educación física en el Jardín de Infantes Independiente N°18, y hace dos años presentó un proyecto para enseñar educación vial.

El proyecto es meramente educativo y la idea fue conformar un espacio para que los chicos aprendan a andar en bici seguros. “Son chicos de bajos recursos y no tienen el espacio para andar en bici o realizar este tipo de actividades”, explicó la profesora, que implementó un circuito temático con diversas paradas (una estación de servicio, un supermercado). “Los chicos esperan con ansiedad el momento del circuito, porque hago uno a principio de año y uno a fin de año”, detalló.

También es un trabajo en conjunto con las demás maestras desde el aula detallando las señales y algunos puntos teóricos. “En el jardín trabajo todo en base al juego, con los elementos que tenemos, los chicos imaginan que van en bici, en moto; cada uno hace lo que crea en su cabeza”, contó Paola.

La profesora relató que la idea del proyecto surge para hacer otra actividad y variar las actividades que realizan habitualmente en el aula. “Veo que muchos se manejan caminando, en colectivo o en bici”.

Surgió como una herramienta para que los alumnos puedan compartir cosas, en otros espacios en bici, y como una actividad de aprendizaje también.

En la escuela primaria 238 también se comenzó a implementar la educación vial. Ayelén Oliz es profesora de educación física y amiga de Paola, quien le propuso implementar estas actividades. Para Ayelén es fundamental que estas normativas se empiecen a conocer desde edades tempranas y junto al entorno familiar de los niños.

En su caso, el proyecto lo adaptó para alumnos de segundo y tercer grado, y lo trabajan en conjunto con el área de plástica. Para hoy a las 9.30 horas organizaron una bicicleteada temática en frente de la institución sobre el paseo del canal grande (Gelonch y Avenida Roca).

El recorrido que diseñaron contiene diferentes puestos (estación de servicio, kiosko saludable, una salita de salud y un taller mecánico). “El objetivo es que cada chico pueda interactuar con cada stand, apuntamos más al juego simbólico”, explicó. El área de educación física trabajó junto a las familias con los juegos, y en el área de plática se trabajó sobre la elaboración de los stands.

“En las edades tempranas lo más significativo para incorporar y apropiarse de un aprendizaje, es poder vivenciarlo desde la acción, desde el cuerpo”, agregó y destacó la importancia de la participación de los padres que son la principal referencia para sus hijos.

El domingo pasado, en la segunda edición del “Roca en Bici”, las profesoras participaron de la actividad junto con practicantes del IFES, que están haciendo sus pasantías en el jardín 18. Realizaron un circuito en el que pudieron participar niños y niñas del jardín como de la escuela primaria. Dentro del recorrido también habían instancias de juegos, “la verdad tuvimos mucha convocatoria y los chicos estaban fascinados”, aseguró Paola.

Las madres y maestras también colaboraron y les hicieron pecheras a los participantes identificándolos por institución, “ideas que fueron surgiendo en el momento y todo fue hecho a pulmón”.

Los resultados de “Roca en bici”

El domingo pasado se llevó a cabo la segunda edición del “Roca en bici” que promueve el uso de la bicicleta en la ciudad y que se realizó en el marco del Día de la Conciencia Ambiental.

A pesar de que el viento dificultó la preparación del evento, no se detuvo el entusiasmo de todas las personas que participaron de la jornada.

En el transcurso del día se donaron siete bicicletas para ser restauradas, y para entregarlas a “Robando Sonrisas”, conformado por una pareja que se dedica a donar bicicletas restauradas, a reparar conexiones eléctricas en casillas y viviendas precarias.

En ese contexto, un niño que se ganó una bicicleta en los sorteos, decidió donar su rodado viejo para restaurar.

La condición para participar de los sorteos era colaborar con tapitas plásticas para el Hospital Garrahan y/o un alimento no perecedero para el merendero Nueva Luz, ubicado en barrio Nuevo. El “Tapómetro” rebalsó con más de 250 kilos en tapitas.

Para el merendero de la zona norte se recaudaron más de 50 paquetes de fideos, dos cajas de té y postres, siete kilos de harinas, una caja de bizcochuelo y un paquete de cereales, cinco kilos de polenta entre otros alimentos no perecederos.

“El objetivo es que, a partir del juego, se puedan incorporar los hábitos saludables, la educación vial. Ayelén Oliz, docente de la escuela 238

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