Denuncian a dirigente por abuso sexual y por intentar vender alimentos del Estado en medio de la cuarentena

Miguel Báez, el principal referente de la Organización de Desocupados en Lucha (ODEL), volvió a recibir otra denuncia penal y deberá presentarse este sábado en los tribunales provinciales de la ciudad. Esta vez fue una referente de su propia organización quien lo acusó, asegurando que no sólo le tocaba sus partes íntimas sino que también le exigió que los bolsones de alimentos que le entregaba el Estado, los comercializara a 100 pesos en los barrios más carenciados.

Natalí Bracchini tiene 33 años y ya desde hace dos que trabajaba en la organización que depende de la CTA Autónoma. En su denuncia, la mujer contó que si bien su tarea comenzó en los barrios, desde fines del año pasado su trabajo se centralizó en las oficinas que ODEL alquiló en barrio Bagliani, en la intersección de las calles Rivadavia y San Martín.

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«Cuando bajábamos mercadería de los camiones, pasábamos con las cajas y él aprovechaba para tocarnos la cola o los pechos, cada vez que sucedía, el decía: ‘uh disculpas fue sin querer'», enfatizó la mujer en su exposición que se encuentran en plena investigación en el Ministerio Público Fiscal.

En todos los casos, Báez -quien ya afrontó otras denuncias por amenaza a un periodista y está en pleno proceso una causa por hechos violentos en el municipio- le respondía que se trataba de «un juego» a pesar de que la propia denunciante le pedía que no lo hiciera más porque generaba una situación de tensión y de violencia.

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En otra ocasión el dirigente -según la denuncia- la obligó a dormir con el chofer que los había trasladado a Viedma a pesar de la negativa de la mujer y rescató la respetuosa acción del conductor del vehículo quien no tuvo ningún tipo de intención con ella. Sin embargo, los comentarios sexuales y el acoso continuaron durante los últimos meses.

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«Tomá chupala, si vos con esos labios la debés chupar bien«, era el comentario obsceno que le había Báez cada vez que compartía una rueda de mate junto a otros referentes del grupo, entre otros hechos que denunció la mujer.

100 pesos por bolsones de alimentos

Otro dato más llamativo surgió en una reunión que se realizó a principios de abril, tras la llegada de una partida de unos 500 bolsones de alimentos por parte del área de Desarrollo Social de la provincia para afrontar la crisis por el coronavirus.

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Bracchini detalló en su denuncia que Báez les exigió a todos los referentes de ODEL el cobro «una cuota social» de 100 pesos por la entrega de cada módulo a lo que ella se opuso de manera taxativa. En medio de la reunión, el referente de la CTA le dijo que con ese dinero iban a pagar los gastos de alquiler del local, la factura de luz y wifi, y los sueldos del personal.

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El 14 de abril, pasada la medianoche, Báez se presentó en la casa de la referente barrial (cerca de las 0:30) y le dijo que le iba a traer la mercadería y que si ella quería se la podía entregar a sus vecinos sin cobrarle los 100 pesos. Según la denuncia, la condición para que eso ocurriera era que le practicara sexo oral.

La mujer volvió a reprocharle no sólo sus palabras sino también su actitud de acoso y abuso sexual que se repetía en varias oportunidades. «Es una joda, no te vas a enojar, vos vas a ser una buena dirigente. Te estoy jodiendo si yo sé que vos no lo vas a hacer», le dijo Báez, quien ante el airado reproche de la joven, rápidamente le ofreció un cargo con un sueldo de 35.000 pesos. Esa fue la última vez que tomó contacto con Báez.

La mujer, además de la denuncia, hizo su descargo en Facebook y luego se presentó en la Comisaría de la Familia para realizar la denuncia.

En diálogo con este medio Bracchini llamó al resto de las referentes sociales a realizar la denuncia correspondiente porque según aclaró, muchas de ellas sufren el abuso sexual del dirigente de ODEL. Dijo que tras la presentación, teme por su seguridad física y la de su dos pequeñas hijas, ya que Baéz es una «persona violenta» y justamente reside a pocos metros de su casa.

«Me siento perseguido»

Miguel Báez se defendió hoy en diálogo con La Comuna. Dijo que no lo sorprendía la denuncia porque “teníamos conocimiento de que algo se estaba armando”.

El dirigente de la CTA aseguró que la joven que se presentó ante la Comisaría de la Familia es la misma que meses atrás denunció a Claudia Reyes, titular del Movimiento de Acción Popular (MAP), un grupo que antes trabajaba a la par de ODEL pero que en el último tiempo se distanció de la organización liderada por Báez.

“Esta mujer denunció a la gente del MAP de quedarse con un cargamento de comida. Y hace poco planteó acá en una reunión de un ofrecimiento de plata y de un puesto laboral para que salga a limpiar la imagen de Reyes. Y ahora me denuncia a mí. No me sorprende”, insistió.

Báez dijo que el estatuto de ODEL habilita el cobro de una cuota social, pero aseguró que no lo están haciendo y que si hubiese reclamado 100 pesos por cada bolsón de comida, las denuncias en su contra serían muchas más y eso no está ocurriendo.

Lo mismo planteó sobre el supuesto acoso sexual. “Trabajo con unas 15 mujeres y durante 10 años jamás tuve una acusación como esta”, dijo.

“Me siento perseguido. Vienen generando todo tipo de maniobras para sacarme del camino”, puntualizó antes de afirmar que considera al fiscal Luciano Garrido un funcionario serio y “calculo que la Justicia no me dejará detenido por unos simples dichos”.

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