De Roca a Oxford, epicentro de la esperanza por la vacuna del coronavirus

Por Walter Rodríguez

A Sebastián Soneyra siempre le quitó el sueño tener una experiencia académica en una universidad de elite. A pesar del deseo y las ganas, tal impulso, por varias razones, no era lo suficientemente fuerte como para patear el tablero e intentar dar el salto. Sin embargo, a mediados del 2017 tuvo un quiebre laboral, la empresa en la cual trabajaba mudó su sede y se quedó sin lugar. No lo pensó más, era el momento para cumplir lo que siempre anheló. Y decidió pensar en grande.

“Hubo ensayos que escribir, cartas de recomendación, gestión de becas y un montón de entrevistas hasta que finalmente me confirmaron un año después que inicié el proceso. Oxford es historia, prestigio y calidad académica”, cuenta Sebastián desde Inglaterra, donde cursa un Master en Administración de Negocios (MBA su sigla en inglés) desde enero del 2019.

Hoy en la Universidad de Oxford, por todas esas virtudes que enumeró Soneyra, se centran unas de las mayores esperanzas de la humanidad que es encontrar una vacuna que frene a este tsunami invisible y letal llamado Covid-19 que ha arrasado al mundo entero.

“El departamento que está desarrollando la vacuna está dentro del Instituto Jenner, lo que para nosotros sería la Facultad de Medicina de esta Universidad, que es enorme. Lo que está sucediendo con los ensayos que comenzaron el jueves, es esperanzador. Al menos así se siente en todo Oxford”, afirma Sebastián, quien vino a Roca a buscar a su familia casi un mes antes de que se declarara la cuarentena en Gran Bretaña.

“El gobierno inglés está financiando fuertemente dos proyectos: el de Oxford y otro en el Imperial College de Londres, que trabaja en otro tratamiento y todavía no está preparada para probar en humanos. Si el de Oxford da resultados positivos, se cree que para septiembre la vacuna estará lista para ser aplicada en forma masiva. Esta posibilidad de cura se vive acá con mucho orgullo”, asegura Soneyra.

“Si la potencial vacuna finalmente es aprobada, será un hito más que engrosará el histórico prestigio de esta Universidad. Así lo piensan aquí decanos, profesores y académicos”, afirma Sebastián, que consiguió trabajo cerca de Oxford hace un año y decidió junto a su familia que la segunda parte de su maestría allí la iban a transitar juntos.

Los cuatro llegaron a Inglaterra el 26 de febrero y cuando la vida en conjunto recién estaba entrando en sintonía, el 23 de marzo se decretó la cuarentena en toda Gran Bretaña.

“El día a día acá es complicado, aunque no creo que sea más que en otros lugares. Ha fallecido mucha gente y eso te impacta. Se dice por aquí que el número real de decesos es mayor a lo que está reportando el Gobierno. Ellos se basan en cifras que brinda el sistema nacional de salud, que se llama NHS (National Health Service), pero no cuentan la gente que fallece en sus casas o en hogares de ancianos”, cuenta Sebastián sobre uno de los lugares más castigados de Europa.

“Nosotros estamos viviendo en Lichfield, una ciudad chica que queda a 30 kilómetros de Birmingham y a 130 de Oxford. No ha reportado casos últimamente pero el drama está en las grandes ciudades como Londres o el mismo Birmingham. Se vive con mucha angustia y preocupación, pero sin locura”, afirma este joven roquense de 40 años, que vive el sueño académico de su vida atravesado por un hecho sin precedentes en la historia contemporánea.

“Apenas el gobierno dictó la cuarentena, que lo hizo como recomendación y no por decreto como se hizo en Argentina, la mayoría la respetó. La sociedad no necesita del poder de policía para que se cumplan la reglas que dicta el gobierno. No los ves ni en las autopistas, ni tampoco en las rutas parando gente, salvo en Londres. El distanciamiento se cumple a rajatabla y todos son muy respetuosos de eso”.

La pasión, la perseverancia y el trabajo llevaron a Sebastián a Oxford, pero la mayor plaga de la era moderna se le puso en el medio. Aunque si la Universidad más antigua y prestigiosa de Europa logra encontrar la vacuna a semejante mal, él estará ahí para vivir en primera persona el mayor y más esperado logro científico de estos tiempos.

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