Cruces por los números y el bar de Casa de la Cultura

Casa de la Cultura vive horas de tensión. Un reclamo por el manejo administrativo y un conflicto con los responsables del bar que funciona dentro del edificio alteraron el clima de una de las instituciones más reconocidas de Roca.

Los primeros cuestionamientos surgieron de parte del revisor de cuentas, Carmelo Scala, quien reclamó públicamente los comprobantes de gastos realizados en el 2017 por los coordinadores de la entidad, Ricardo Peinado y Karina Acosta.

El revisor aseguró que pidió formalmente esos datos, indispensables para firmar los balances del año pasado, pero se los negaron.

Peinado respondió luego que esa información se encuentra disponible y abierta a quien la solicite, pero aclaró que desde la coordinación no van a hacer el trabajo que le corresponde a Scala.

El segundo problema fue con el grupo que administraba el espacio gastronómico. Uno de los empleados manifestó, a través de un vídeo en redes sociales, el malestar que le generó encontrarse el lunes por la tarde con su lugar de trabajo cerrado con candado.

Desde la coordinación general de la institución salieron a explicar que se trata de una medida que mantendrá el bar cerrado hasta que el cuerpo directivo completo se reúna y defina cómo se continuará con el servicio ofrecido por los trabajadores.

Peinado detalló que “esta decisión fue tomada después de varias advertencias e instancias de negociaciones donde se había coordinado plazos para regularizar el servicio”.

Respecto a los motivos del cierre del bar manifestó que “la medida se tomó porque no cumplían con el mantenimiento sanitario, no facturaban y ofrecían un servicio poco rentable para la institución”.

  • El revisor de cuentas de la gestión anterior reclamó datos antes de aprobar el balance 2017. El coordinador de la institución respondió que los registros estaban, pero que no iban a hacer su trabajo.

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