Crecida del río: la pelea de Rosa para proteger a sus hijos del agua

Vive al sur del barrio La Rivera en Roca. Es madre soltera y con la poca leña que tiene trata de alejar la humedad de la cama de su bebé de siete meses.

Si bien las calles al sur de barrio La Rivera siguen anegadas, se puede observar en algunos tramos que el río ha cedido terreno en las últimas horas. Lo cierto es que la crecida del río Negro afectó a varios vecinos de la zona costera.

En la recorrida realizada por este medio el pasado miércoles se pudo observar una importante laguna que hacía casi imposible transitar en auto por calle Huechulafquen.

Hoy jueves la calle sólo presenta pequeños charcos. Sin embargo los vecinos que viven entre Huechulafquen y la laguna, que alimenta el balneario Apycar, tienen aún serios problemas.

El desborde de la laguna hizo que todos los patios estén repletos de aguaRosa Acosta vive en una de esas precarias viviendas, es madre soltera y con la poca leña que tiene trata de alejar la humedad de la cama donde descansa su bebé de siete meses.

“Lo tengo que cuidar mucho, pero con el agua tan cerca de la casa es casi imposible. A eso se sumó la lluvia de estos días y el techo tiene varios agujeros y tuvimos goteras”, dice la joven mujer.

Parte de la casa de Rosa es de cantoneras y por las noches es imposible dormir allí por el frío que penetra entre las aberturas de las maderas. Unos pocos nylons sobre el techo no alcanzaron para detener el fuerte aguacero que cayó el miércoles.

Unos pocos leños sobre la tierra húmeda es todo lo que tiene para brindar calor a la pequeña casa.

La mujer dice que el municipio le llevó unas bolsas el 20 de junio, pero ya no queda nada, por lo que suele pedir en las chacras cercanas.

La situación de Rosa se multiplica por cada una de las más de 20 familias que residen a orillas de la laguna, entre barrio Mosconi y La Rivera.

Si continúa bajando el caudal del río, será un gran alivio para estas personas, pero todo dependerá de la energía que necesite Buenos Aires para calefaccionar sus hogares.

Comentarios