Condenan por mobbing a una médica de Terapia Intensiva

La Justicia hizo lugar al reclamo de una médica, que padeció hostigamientos y acosos de parte de la jefa del servicio en el que trabajaba. El Estado tendrá que pagar casi medio millón de pesos.

El Estado tendrá que desembolsar más de 450.000 pesos por un caso de mobbing ocurrido a principios de esta década en el hospital. Semanas atrás la Cámara Laboral hizo lugar a la demanda de una médica, que se desempeñaba en la Terapia Intensiva y sufrió sucesivos malos tratos de su jefa.

La profesional hizo un reclamo por daño material y moral, ante lo cual se fijó una indemnización de 363.855,50 pesos en concepto de capital e intereses. Los casi 100.000 pesos restantes corresponden a las costas del proceso, que también deberán ser afrontados por el Estado.

De la lectura del expediente surge que la médica ingresó al “López Lima” en mayo del 2007 y que las dificultades fueron en aumento, porque si bien la responsable del área “pregonaba el trabajo en equipo, interdisciplinario y participativo, su liderazgo se ejercía de forma vertical y autoritario”.

“Las características personales de la Jefa, motivaron roces permanentes con el personal y éxodo de gente valiosa”, se detalló en la demanda.

También se describió que trabajar con ese contexto “fue generando sensación de menoscabo, desvalorización, pérdida de autoestima personal y profesional y con ello pérdida de sueño, angustia y ansiedad, esfuerzo para concurrir a su trabajo, a punto tal que su terapeuta le sugirió la posibilidad de un cambio en su ámbito laboral, y su médico, un tratamiento farmacológico para poder afrontar sus responsabilidades profesionales y personales como sostén familiar con dos hijos pequeños”.

El quiebre total de la relación se produjo en noviembre del 2012, cuando fue internado en terapia intensiva un hombre de 33 años, portador de un sarcoma desde los 8 años con metástasis pulmonares, aquejado de neutropenia febril y falla renal.

El paciente manifestó su intención de descansar y de que no le realicen más prácticas invasivas, ante lo cual la médica decidió el inicio de cuidados paliativos.

Ese proceder generó una airada reacción de su jefa, quien luego de haberle dicho telefónicamente que carecía de espaldas para tomar decisiones, la trató peyorativamente desde lo personal como profesional, le gritó y la echó de la Guardia.

Al día siguiente las acusaciones continuaron. “Mataste un paciente, hiciste eutanasia”, repitió varias veces la jefa. Ante eso, la médica reaccionó desbordada, tomó a la jefe por la cabeza y la insultó. Esa actitud ante su jefa le valió un sumario y un pedido de cesantía, que finalmente no se concretó.

Luego recurrió llorando al Departamento de Atenciones Médicas para pedir un cambio de funciones y finalmente la autorizaron a tomar una licencia por estrés laboral.

Necesidad primaria

La jueza Gabriela Gadano consideró que “la necesidad primaria de mantener la relación laboral fue determinante para no comunicar oficialmente lo que estaba ocurriendo y que, razonablemente, la actora no quería poner en riesgo el espacio de trabajo para el que se había especializado”.

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