Comer sin nutrientes, la raíz de la obesidad en la infancia

Es una enfermedad crónica que se puede prevenir pero afecta a edades cada vez más tempranas. En el hospital de Roca la mayoría de los casos se presenta entre los 5 y 14 años. Especialistas alertan por complicaciones en la adolescencia, como la hipertensión.

«Los niños desnutridos de hoy son obesos”, subrayaron dos médicas del área de Pediatría del hospital Francisco López Lima.

El estar “desnutridos de nutrientes” pero excedido de peso es el resultado de alimentarse de hidratos de carbono y comidas rápidas, ingerir gaseosas y azúcares. Y representa el principal factor que genera obesidad en niños y adolescentes.

La obesidad es una epidemia mundial y Argentina lidera el porcentaje de prevalencia en menores de cinco años en América Latina, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Incluso, especialistas alertaron sobre cómo la región patagónicas alcanzan un índice mayor respecto a las demás provincias del país.

“Cada vez son más chiquitos. Tenemos casos de niños de dos años con obesidad grave. Un niño obeso sin tratamiento es un adulto obeso”, sostuvo la pediatra Daniela Bassi.

“La idea es que crezcan lo más saludables posibles, el sobrepeso desde temprana edad es un factor de riesgo, una enfermedad grave de base y un factor que predispone a otras enfermedades crónicas, como la diabetes e hipertensión”, remarcó.

Si bien lo genético predispone al niño al sobrepeso, los médicos insisten en que lo ambiental tiene igual peso. “No es sólo a nivel individual, sino también en relación con los entornos. Si están expuestos a los azucares, las grasas y la sal o a alimentos más saludables”, agregó la Licenciada en Nutrición, Daniela Fernández.

 

La obesidad que se presenta en edades tempranas es una expresión de ello. “Se recomienda continuar con la lactancia después de la incorporación de alimentos a la dieta, a los 6 meses. Y hacer la integración a la mesa familiar desde el año. El problema aparece cuando esa mesa familiar cuenta con un alto consumo de jugos y gaseosas, snacks y comidas rápidas”, explicó Fernández.

Desde el equipo de salud se remarcó que desde el embarazo se tiene que realizar la prevención. “Hay bebés de mamás obesas que tienen reestricción en el crecimiento durante la gestación o nacen bajo peso. La prevención se hace desde antes de que nazca”.

“Hay que poner énfasis mayor en las mujeres, ya que si son jóvenes obesas serán embarazadas obesas y tienen un riesgo mayor sobre a salud del bebé a futuro”, explicaron .

Luz roja

Los resultados del llamado “Control Sano” que se realiza a todos los niños que cursan el preescolar, cuarto y séptimo grado, es una fuente de estadística para el nosocomio local.

En ese sentido, se remarcó que es la principal patología identificada en chicos que asisten a escuelas privadas y públicas de Roca.

Por un lado se encuentran los niños a los cuales el indicador resultante por la relación entre el peso y la talla (altura) identifica el sobrepeso y la obesidad. Por el otro los adolescentes a quienes el diagnóstico llegó hace tiempo y años después implica otras patologías.

“El 50% de los niños que tienen obesidad sufre complicaciones”, aseguró Bassi. Su afirmación se respalda con el número de consultas, que refleja que la obesidad y la hipertensión son motivo de consultas pediátricas desde cada vez más temprana edad. Los registros del área de estadística del nosocomio refiere a consultas a distintos especialistas por obesidad en pacientes menores de un año y el mayor número de consultas entre los 5 y 14 años.

“Muchos asisten a una primera consulta y no vuelven. Otros abandonan a la 2 o 3 vez. Es muy difícil hacer un tratamiento si la familia no acompaña”, insistió la nutrucionista.

La escasa implementación de kioscos saludables en las escuelas, la dosificación de fórmulas de leche a los bebés, el no respeto de las cuatro comidas principales del día, el gran tamaño de las porciones, y los alimentos que conforman la dieta, influyen en que el cuerpo manifieste otros inconvenientes años más tarde.

“Hay chicos de 13 y 14 años con diabetes, hipertensión. Casos de hígado graso, que se produce por el aumento de aporte calórico y disminución del gasto que afecta al hígado y se produce una cirrosis de causa no alcohólica, es un hígado que no funciona. Problemas en los riñones, también en el sistema locomotor favoreciendo la artrosis”, enumeró la pediatra.

En ese sentido, en el hospital hubo casos de consultas pediátricas por hipertensión arterial en niños de entre dos y cuatro años, aunque el mayor número de visitas a consultorios o de los detectados a través del control sano correspondió a mayores de 15.

Malas costumbres que traen consecuencias

  • No toman agua.
  • Tienen una alimentación monótonos y no incorporan frutas
  • Consumen hidratos, principalmente golosinas.
  • No se mueven, son sedentarios.
  • Diabetes, hipertensión, hígado graso son algunas de las patologías que aparecen en adolescentes y se asocian a la obesidad infantil.

Pequeños grandes cambios

  • Asumir que la obesidad es una enfermedad crónica que trae complicaciones.
  • Adherir a los tratamientos.
  • Limitar porciones.
  • Aprender a leer etiquetas de los productos.
  • Consumir lacteos descremados, independientemente del peso.
  • Tomar agua y disminuir el consumo de sal.
  • Hacer actividad física.
  • La obesidad es una epidemia mundial y Argentina lidera el porcentaje de prevalencia en menores de cinco años en América Latina, según la OMS.
  • Si bien lo genético predispone al niño al sobrepeso, los médicos insisten en que lo ambiental tiene igual peso.

Complicaciones

  • 15 años tienen la mayor parte de los pacientes en las consultas pediátricas por hipertensión arterial durante el 2017.

Las consecuencias, según la OMS

  • Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la obesidad infantil “se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta”.
  • Además de estos mayores riesgos futuros, la OMS sostiene que “los niños obesos sufren dificultades respiratorias, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y efectos psicológicos”.

“Un niño obeso puede estar desnutrido. Sobre alimentado pero comer sin los nutrientes que son sumamente necesarios para estar saludable” Daniela Fernández, Licenciada en Nutrición del hospital.

“La gente no toma dimensión de que es una enfermedad crónica que trae complicaciones, como discapacidades”. Daniela Bassi, pediatra hospital Francisco López Lima.

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