Aumenta la harina, el pan y la incertidumbre en Roca

“Se viven momentos de angustia y dolor”. Con esta frase resumió Jorge Escaris, propietario de panaderías La Baguette en Roca, la situación económica que atraviesa el sector.

Es que en las panaderías de la ciudad se advirtió un aumento de precio en el pan debido a que muchos molinos están “frenando” la materia prima. “Está faltando mercadería y el traslado a precio de las subas hace que se retracte el consumo y se acentúe el malhumor en la gente”, graficó Escaris.

El pan en este local pasó de 60 a 70 pesos pero la “incentidumbre” hace que no pueda establecerse un precio fijo. “Una bolsa de harina de 50 kilos 0000 que días atrás se encontraba alrededor de los 800 pesos hoy está arriba de los 1000 pesos”, informó el comerciante, quien añadió que le preocupa la baja en las ventas. “Se sigue comprando por el mismo monto, es decir quien compraba por 100 pesos sigue comprando de la misma manera, el tema es que es menos cantidad”.

Escaris criticó la actual situación económica pues advirtió que a este panorama hay que agregarle los tarifazos en luz y gas. “Uno tiende a resignarse y agachar la cabeza, pero no debería ser así”, señaló.

Por último al ser consultado por eventuales recortes que afecten la fuente laboral, descartó por el momento la posibilidad de despidos e insistió en que la situación le genera total “incertidumbre, angustia y dolor”.

Por otro lado, desde la forrajería Eben Ezer de Roca calificaron el momento de “complicadísimo”. Juan Millao, propietario de este local aseguró que por el momento “no hay entregas”. “Han anulado los pedidos y además no hay precios fijos. Los productos seguramente lleguen con un 20 o 25% de aumento”, advirtió al dejar entrever que esto tiene un fin especulativo: “Días atrás al hablar con proveedores me dijeron que había trigo en cantidad. No puede ser que en una semana se haya acabado”.

La situación aquí es distinta a lo comentado por Escaris. Por el momento cuenta con tres empleados y comentó que no hay riesgos de despidos pero resaltó: “Tuve que hablar con algunos de ellos y reducir su jornada a la mitad”.

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