Así se asiste en Roca la demanda de alimentos en comedores y merenderos

En el actual contexto de emergencia sanitaria por el coronavirus, se coordinan políticas y esfuerzos para garantizar la asistencia alimentaria a comedores escolares y comunitarios en Roca.

Tras la aprobación de la Ley de Emergencia Alimentaria, el municipio lleva adelante un relevamiento de comedores y merenderos en la ciudad. A partir de los informes realizados, actualmente asiste a 51 comedores, de los cuales no todos ellos cuentan con personería jurídica.

Esto implicó un costo de 900.000 pesos respecto al de marzo, destinado a la compra de alimentos y artículos de limpieza y desinfección.

Además, en los ocho Centros Educativos Comunitarios Infantiles (CECIS) se realiza la entrega de módulos de alimentos secos para las familias con alto riesgo de carencia nutricional. El trabajo en los CECIS se articula entre las directoras de los centros infantiles y el equipo técnico municipal.

“Se hacen visitas con la trabajadora social. Hoy van a ser unas 100 familias quienes reciban módulos”, afirmó Diana Vázquez, secretaria de Desarrollo Social del municipio.

En medio del aislamiento preventivo y obligatorio por la pandemia de coronavirus, se produjeron situaciones críticas para muchas familias que se quedaron sin fuentes de ingresos. Es por esto que desde la comuna se coordina atención y cooperación a quienes más lo necesitan.

“En este momento se prioriza la asistencia alimentaria. No obstante eso, se ha atendido algunas situaciones particulares que requerían además de ayudas económicas para cubrir otro tipo de necesidades básicas”, sostuvo Vázquez.

La difícil situación del país, se ve reflejada también en nuestra comunidad. En el marco de la política de asistencia, el trabajo no prevé discontinuidad tras la pandemia asegurando el acompañamiento al roquense.

“Se seguirá trabajando con seguimientos desde el equipo técnico, ya sea por demanda espontánea, como por derivaciones de los CECIS o de otras instituciones como Senaf, como el Poder Judicial, entre otros”, afirmó la funcionaria.

Doce comedores escolares

Para minimizar la amenaza que la pandemia representa, la ciudad cuenta con doce comedores escolares que atienden a niños y a sus familias para recibir un aporte nutricional vital. Estos establecimientos son los que realizan habitualmente jornada extendida pero ya no realizan la entrega de viandas en esos espacios, con el fin de evitar la aglomeración de estudiantes o padres y disminuir el riesgo de contagio por coronavirus. Ese almuerzo se reemplazó por módulos alimentarios, con productos no perecederos.

“Hasta el momento se ha entregado un módulo de alimentos a cada familia de los niños que comúnmente asisten a comer”, declaró Federico Gabarra, secretario de ATE, seccional Alto Valle Este.

El servicio alimentario que realizan es para los alumnos de las escuelas. Si bien su alcance es constante, aun no resulta efectivo en su totalidad. A partir de la cuarentena obligatoria, muchos padres no tienen la posibilidad de concurrir a los establecimientos a retirar esos módulos alimentarios ya que no están contempladas aun las excepciones de permisos para la circulación en estos casos.

Sólo el 50% de los padres registrados pueden retirar la mercadería porque no pueden trasladarse hacia el colegio o porque han decidido prescindir de esta ayuda que está realizando el gobierno provincial.

“Creemos que el gobierno de la provincia o el Ministerio de Educación, tendría que emitir un tipo de permisos a aquellos padres que tienen esta situación para poder garantizar que se acerquen a los establecimientos a retirar los módulos alimentarios”, explicó Federico Gabarra.

Con el brote de la pandemia, las jornadas laborales en estos centros se reestructuraron progresivamente con sobrecargas. A su vez, aún no se cuenta con los materiales necesarios para que el personal de servicio de apoyo pueda realizar las tareas con garantías sanitarias de prevención limitando aún más la funcionalidad del sistema educativo.

“Muchas veces la faltante de un solo portero puede dejar sin clases a un establecimiento porque no hay un sistema de suplencias que realicen los porteros suplentes, sino que lo hacen otros trabajadores que trabajan en otras escuelas y que son recargados con horas suplementarias de las cuales cuesta mucho que puedan pagarse en tiempo y forma”, argumentó el gremialista.

La sobrecarga de tarea en los pocos porteros, y la protección de la integridad física de todos los que asisten a las escuelas son demandas que aún buscan resolver desde el gremio de trabajadores de forma urgente.

  • 900 mil pesos destinó el municipio durante marzo para reforzar los insumos alimentarios y de limpieza.
  • En los CECIS se entregan módulos de alimentos secos a unas cien familias con carencias nutricionales.

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