Editorial: La verdadera fase 1 que necesita Roca

Roca vuelve a fase 1 de aislamiento. ¿Roca vuelve a fase 1 de aislamiento?

La Provincia y el Municipio demostraron anoche la enorme dificultad que tienen para consensuar una medida para gestionar la crisis por la pandemia de covid-19.

Cuando la conferencia de prensa no tenía ni cinco minutos de rodaje, la gobernadora Arabela Carreras abrió un gran interrogante sobre lo que pasará en la ciudad desde hoy.

La alusión a un mensaje de la intendenta, María Emilia Soria, advirtiendo los riesgos de rebelión en el sector privado ante una medida restrictiva de tamaña magnitud, hirió de manera considerable la contundencia que la propia mandataria provincial intentaba darle a su mensaje.

La confusión volvió a quedar flotando en el ambiente.

Si la intendenta pide excepciones, el Ministerio de Salud las evaluará, dijo Carreras. ¿Alcanzan 24 horas para tomar esas decisiones? ¿Cómo las comunicarán? ¿De manera conjunta? ¿En forma unilateral?

Lejos se ve la posibilidad de un camino conjunto diseñado en apenas una jornada, cuando ayer no pudieron ofrecer una primera muestra de comunión.

Suponiendo que lograran esa meta, el gobierno provincial igual tendría un problema. ¿Por qué esa notable concesión con Roca y no con el resto de los municipios de la región? Los pedidos de excepciones se repetirían y el aislamiento pretendido quedaría sólo en una formalidad.

Pero la ausencia de convicción no fue una característica exclusiva de la conferencia de prensa de anoche.

En realidad, todo el proceso de comunicación de la medida fue atípico.

El gabinete provincial eligió un anticipo a través de un parte oficial, cinco horas antes de la conferencia de prensa, hablando de una acción drástica, pero en potencial y sin mayores precisiones sobre los datos que tenía que evaluar el gobierno para tomar el camino definitivo.

Un cambio de ese calibre se anuncia o no se anuncia. Si lo que se buscó fue lanzar un globo de ensayo para medir el impacto de un eventual retroceso, el gobierno subestima la potencia de sus herramientas de difusión.

Y si lo que intentaron fue tender un cerco a los intendentes, para que pagaran un precio más alto si rechazaban los cambios una vez que estaban instalados en público, lo ocurrido con Soria demostró que la prueba no tuvo un éxito rotundo.

Lo que tal vez no adviertan de un lado y otro de esa grieta política es que buena parte de la comunidad roquense reconoce un mínimo nivel de legitimidad a las acciones de ambos sectores.

Si necesitaban una muestra más para confirmarlo, las imágenes llegaron ayer desde la costa del río Negro.

Miles de roquenses se movilizaron hacia Paso Córdoba y la Isla 32, desoyendo todo tipo de pauta restrictiva en la circulación.

Esa conducta indiferente a las normas, a los mensajes, a las conferencias de prensa, evidencia la magnitud del problema que deberán enfrentar los dos gobiernos desde hoy.

El nuevo intercambio de reproches que se insinuó anoche no presagia la calma que debería imperar entre los encargados de conducir el destino de los 100.000 roquenses.

Serán 24 horas vertiginosas, con el desafío de dialogar, decidir y comunicar sin fisuras.

Por el bien de todos, ojalá sean la Provincia y el Municipio los que vuelvan a fase 1, para dejar atrás una relación viciada que en medio de la pandemia, parece no conducir a ninguna parte.

Por: Hugo Alonso halonso@rionegro.com.ar

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