El IUPA le aportó «una dosis artística» a las calles de Roca

Con música, bailes y diversas propuestas artísticas, el Instituto Universitario Patagónico de las Artes sorprendió a los ciudadanos que circularon por distintos puntos de la ciudad con una serie de intervenciones culturales -y que fue transmitido en streaming por IUPA en Casa-.

La jornada estival -del sábado- encontró estatuas vivientes y estudiantes realizando obras pictóricas en el Paseo del Canal Grande. En el Canalito, más precisamente en la plazoleta Cinco Saltos, hubo percusión y música, de la mano de distintos docentes y artistas del IUPA.

En tanto, el Monumento a la Manzana fue el escenario de baile de los talleres IUPA en los Barrios.

“Nos pudimos encontrar después de un año de no vernos presencialmente. Fue un proceso en el que logramos que los estudiantes estuvieran conectados. En esta actividad no faltó prácticamente ninguno y había una gran necesidad del grupo de verse y estar un poco más cera. ¡Que mejor manera que hacerlo pintando!”, señaló Javier Tura, docente -junto a Silvina Mañueco- del Taller Pintando Teatro, en el que participan personas con discapacidad.

“La esencia de nuestra participación tenía que ver con retomar este formato de taller en el cual producimos obra y, en este caso, trabajar al aire libre y en espacio público nos permitió estar más en contacto con estímulos visuales que los artistas necesitan para producir. Nos permitió conectar con el entorno”, agrega.

“La experiencia del arte en la calle es siempre maravillosa. Justamente volver a habitar los espacios en este contexto de pandemia: emociona. No solo a los artistas, sino también a los espectadores”, refieren Florencia Sánchez y Melina Albornoz, del grupo Tradere, quienes formaron parte de la organización del evento.

“Volver a compartir las miradas ,los silencios, celebrando inclusive las nuevas reglas a cambio de festejar la emoción, la alegría, de reencontrarnos con los compañeros y el público maravilloso. Sentí la felicidad de volver a vernos con el público, eso va y viene. Ese convivio del que habla Dubatti vuelve a renacer. El sábado fue un día para anotar y volver a celebrar”, reflexiona Juan Rolón, docente y estatua viviente.

Las danzas convocaron a los curiosos que circulaban por el Monumento a la Manzana. Bailar en el centro de la ciudad y al aire libre fue, para el docente Luis Forquera “volver a sentir esa adrenalina, miedos, ansias que corre por el cuerpo”, no sólo durante la jornada, sino las semanas previas, “mientras preparás la danza, buscás el vestuario”, observa el tallerista de folclore.

“La gente acompañaba con aplausos, tocaban bocina, se detenían a mirar y por un momento se olvidaron de la rutina diaria. Fue mágico, el alma se lleno de alegría, fue liberador, fue maravilloso volver a bailar para un público”, se explaya.

Verónica Ose, profesora de Danzas Españolas, y docente de uno de los talleres IUPA en los Barrios, coincide en esta apreciación. “Después un año de no bailar con público fue muy emocionante recibir aplausos. Si bien fue una intervención y los aplausos fueron personas que circulaban, para nosotros fue muchísimo”, suma. La docente preparó unas guajiras, un baile “simple pero con mucho braceo (movimiento de brazos), como recuperando libertad”. “Mi abanico eran las alas”, expresa.

La música despertó la atención de quienes paseaban por el Canalito, entre Kennedy y Misiones. “Con Pablo estábamos con mucha ansiedad. Empezamos a ensayar varios días antes y preparamos tres canciones. Cuando llegó el día nos juntamos a ensayar una hora y media antes; fuimos a probar sonido, algo que era de rutina para nosotros, y ahora hacía meses que no lo hacíamos. Estuvo bueno sentir la presión del ensayo, de la prueba de sonido, de tocar en vivo y no virtualmente”, describe el profesor Matías Hernández, quien se presentó junto a su colega Pablo Borgia; ambos integran el Dúo de Música Popular.

“Estamos muy agradecidas con nuestra institución en general. Con los docentes que participaron por su dedicación y trabajo. Con las coordinadoras de extensión universitaria por la garra y el empuje. Con todo el equipo de Técnica por la pasión que le ponen siempre a su laburo. Al CDP, a los choferes, a las camarógrafas por su gran predisposición.
Al Prosecretario de Desarrollo Socio Cultural y Voluntariado, Ariel Bernatene, por su inmensa solidez de trabajo. Y sobre todo al Rectorado por hacer posible está magnífica muestra. En síntesis, estamos agradecidas y muy felices de volver a habitar los espacios”, concluyen Melina y Florencia.

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