Un balcón para ver dos valles, el río y la ciudad

Por Néstor Pérez 

Fuimos hasta el Valle de la Luna Amarillo y allí subimos a la barda. Desde arriba disfrutamos de una hermosa vista.

Hay que caminar unos cuatro kilómetros y luego subir una empinada pared de la barda. Pero el esfuerzo vale la pena ya que la vista desde allí arriba, desde uno de los balcones de Paso Córdoba, es magnífica.

El circuito arranca desde La Pulpería y nos llevará por un sendero ondulante hasta el Valle de la Luna Amarillo.

Siempre iremos subiendo, de a poco pero en forma constante. Pasaremos por cañadones y terrenos blancos y una subida que nos permitirá ver el río Negro en toda su expresión.

Al llegar al borde del Valle Amarillo nos quedará aún dirigirnos hacia el sur hasta quedar al pie del corte de la barda, en la zona denominada Bajada de los Caballos.

Allí vendrá la parte más complicada, ya que con particular cuidado subiremos por el sendero que los caballos realizan. El ascenso es haciendo zetas, como sucede normalmente cuando la subida es muy vertical. Deberemos tener especial cuidado sobre donde pisamos. Al llegar arriba está lo mejor: la vista del río Negro, que se pierde en el horizonte, el Valle de la Luna Amarillo en toda su dimensión y, al fondo, la ciudad de General Roca a la altura del Paseo del Bicentenario.

La vuelta nos deparará otra sorpresa, el paso por el laberinto de tono entre marrón claro y gris que se forma en medio de un cañadón que nos llevará hasta la costa del río.

Nuestra vuelta al atardecer será enmarcada en la belleza del paisaje, hasta llegar a la zona del Camping Municipal y luego a La Pulpería.

  • 10 kilómetros tiene el recorrido con un desnivel aproximado de 260 metros.
  • Ir y venir hasta el balcón natural demanda dos horas, más el tiempo que decidamos quedarnos allí.

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