El bartender roquense que busca crear una cultura coctelera

Cinco preguntas a Danilo Casalini, bartender

Danilo Casalini regresó a Roca hace más de un año y medio luego de vivir un tiempo prolongado en Buenos Aires, donde aprendió y se formó como bartender. Desde que volvió a la ciudad donde se crió, busca crear una cultura coctelera. Además de ser encargado del bar Nacional, tiene su propio emprendimiento: Dash Coctelería.

p-¿Qué significa ser coctelero? ¿Es lo mismo decir barman?
R- Ser coctelero suena muy lindo, pero profesionalmente se lo conoce así en otras partes del mundo, como España. Barman es el hombre que está atrás de la barra, que es lo que todo el mundo conoce. Barwoman es la mujer que está atrás de la barra. La realidad es que hoy preferimos decir que somos bartenders.

P- ¿Cómo es trabajar en el ámbito donde el resto se divierte?
R- Primero que nada también yo me divierto, porque sino no lo haría. Cuando trabajás de lo que te gusta, de lo que te apasiona, le encontrás la vuelta para divertirte. Si no, lo vas a sufrir. Acá en el bar la gente se divierte, viene con otro humor, con exigencias pero manera distendida y uno está para eso: para servir. Después está el servicio de eventos, donde es todo muy esporádico, un día estás a mil y al siguiente, calma todo. Son formas distintas del mismo trabajo.

P- ¿Cuál es la formación del bartender?
R- Por mi parte hice cursos específicos de coctelería y cafetería. Después a eso l o afiné con experiencia en eventos y una etapa final en bares. Más allá de lo que se puede estudiar, no queda otra que la práctica. No existe la formula mágica. Esto es actitud, humildad, estar dispuesto a aprender y convivir con el error.

P-¿Cuál es la clave para un buen trago?
R- Yo, particularmente, soy de generar cócteles nuevos, de autor. Para eso hay que jugar mucho con lo que tenés. Una forma es respetar a los tragos clásicos, ya sea un gin tonic, un mojito o un negroni. Suelo agarrarlo con mucho respeto, porque a la historia hay que respetarla, y busco darle una vuelta de rosca. Ver cómo modificiarlo, por ahí buscar algún ingrediente local. Importa mucho el equilibrio. Otro factor importante es la técnica. No es lo mismo hacerlo en un vaso que en la coctelera o en la licuadora, algo de lo que estoy en contra. Siempre hay que saber que el cóctel tiene una historia, el trago tiene que contarte algo.

P- ¿Qué trago le recomendás al roquense?
R- Desde que volví a Roca, me dí cuenta que a la gente le está gustando mucho el Cynar, un bitter italiano a base de alcachofas. Es parecido al Campari pero es un poco más amargo. En cada evento que hice con Dash es uno de los más elegidos, el Cynar Julep. Creo que porque es fresco y amargo al mismo tiempo, es cítrico porque lleva Pomelo y yo, particularmente, le pongo almíbar de mascabo. Se cierra con la menta que lo hace más aromático. Todas esas cosas lo hacen un clásico argentino y es fácil de hacer.

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